Fui, por segunda vez, al Ministerio de Educación y Cultura para convalidar mis notas de secundaria y, una vez más, me faltaba algo para poder hacer el trámite. De vuelta (por cierto, me perdí, como siempre) pensaba porqué si son mis calificaciones. Mias.
Yo me esforcé o no hice nada, por aquellas notas. Son mias, mi esfuerzo. Aun así me piden mil cosas para acreditarlo.
Seguí caminando... ¿Pasa lo mismo con los hijos?
Recordé el dicho "los hijos son de Dios". Uno hace todo por ellos (lo digo en teoría, no tengo hijos u_u) y luego se van, a hacer su propia vida o mueren. Sin importar los genes, ni toda la crianza de años, ni el dinero gastado.
Tengo mi cuerpo, puedo hacer con el lo que quiera: teñirme, tatuarme, perforarme, drogarme... un sin fin de cosas. Pasa un auto y me atropella. ¿Nos poseemos a nosotros mismos?
A pesar de todos los años de esclavitud y la lucha contra esta, no podemos ser libres en totalidad y, si llegara a ser así, aun nosotros msmos nos poseeríamos... nuestros propios esclavos.
Veo alrededor en mi pieza; tengo varios adornos y cosas. Un pequeño porcentaje podría decir que YO las hice, 100% mi creación... no es así. El diujito pegado en la pared, alguien más hizo ese papel y los crayones; alguien más hizo la cerámica en frio, alguien el alambre... Varios podrían reclamar el derecho de esas cosas.
De noche en mi casa, me vino la idea de enlatar estrellitas. Lógicamente es imposible, sabemos que las estrellas son soles gigantescos a millones de kilómetros. Me gustaría, sin embargo, tener un frasquito con puntitos brillantes. Las estrellas sin vida, se hicieron "solas", podría reclamarlas... *recuerdo flash en mi mente*

-¿Y qué haces con esas estrellas?
-¿Qué hago?
-Si
-Nada. Las poseo.
-¿Posees las estrellas?
-Sí
-Pero he visto a un rey que…
-Los reyes no poseen; “reinan”.
Es muy diferente.
-¿Y para que te sirve poseer las estrellas?
-Me sirve para ser rico.
-¿Y para qué te sirve ser rico?
-Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.
“Este”, se dijo el principito, “razona un poco como el ebrio”.
Sin embargo, siguió preguntando:
-¿Cómo se puede poseer las
estrellas?
-¿De quién son?-Replicó, hosco, el hombre de negocios.
-No sé. De nadie.
-Entonces son mías, pues soy el primero en haberlo pensado.
-¿Es suficiente?
-Seguramente. Cuando
encuentras un diamante que no es de nadie, es tuyo. Cuando encuentras una isla
que no es de nadie, es tuya. Cuando eres el primero en tener una idea, la haces
patentar: es tuya. Yo poseo las estrellas porque jamás nadie antes que yo soñó
con poseerlas.
-Es verdad-dijo el principito-¿Y qué haces tú con las
estrellas?
-Las administro. Las cuento y las recuento-dijo el hombre
de negocios-Es difícil. ¡Pero yo soy un hombre serio!
El principito no
estaba satisfecho.
-Yo, si poseo un pañuelo, puedo ponerlo alrededor
de mi cuello y llevármelo. Yo, si poseo una flor, puedo cortarla y llevármela.
¡Pero tú no puedes cortar las estrellas!
-No, pero puedo depositarlas
en el banco.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Quiere decir que
escribo en un papelito la cantidad de mis estrellas. Y después cierro el
papelito, bajo llave, en un cajón.
-¿Eso es todo?
-Es
suficiente.
“Es divertido”, pensó el principito.”Es bastante poético.
Pero no es muy serio”
El principito tenía sobre las cosas serias ideas
muy diferentes de las ideas de las personas mayores.
-Yo-dijo aún-
poseo una flor que riego todos los días. Poseo tres volcanes que deshollino
todas las semanas. Y deshollino también el que esta extinguido. Nunca se
sabe. Es útil para mis volcanes y es útil para mi flor que yo los posea. Pero tú
no eres útil a las estrellas…
El hombre de negocios abrió la boca pero
no encontró respuesta y el principito se fue.
El Principito -Fragmento-
Poseer algo, que a la vez sea libre, que a la vez no sea de nadie, que también te sea útil y que esa utilidad sea mutua.
Son exigientes, demasiado, tanto como los del ministerio que no quieren convalidarme las notas así no más.