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09 agosto, 2013

Alucinaciones

Tuve cuatro. O al menos recuerdo estas cuatro mientras escribo, escribo con mis manos; en ese momento no podía tocar nada. Imagina tu mano, mírala, visualiza pequeños cortes, desde dónde comienza lo carnoso de tu mano hasta la punta de tus dedos, muchos cortes a lo largo, tu mano fileteada con cortes de dos milímetros de separación y lo suficientemente profundos y perfectamente hechos como para ver el interior de la carne. Si le pasas el pulgar de tu otra mano rápido vas a sentir como si pasaras las páginas de un libro, ambas manos hechas un librito, churrasquitos. Se siente cada corte, ¡no, no cierres los ojos! que si los cierras la imágen horrible aparece y se siente más. Me miro la mano "no es real, está en mi cabeza, no es real está en mi cabeza" y despacito, mirándome las manos trato de tocar cosas. Un terror horrible, no quiero estas manos, córtenmelas, ¡ay, no, otro corte no! Igual no puedo tomar el cuchillo, porque mi otra mano también está fileteada. Debería sacarme la piel, quedaría la carne viva, pero los cortes se irían.

También quise sacarme la piel, como si fuera una polera, cuando sentí los bichos. No sé que eran, unos pequeños escarabajitos, bichos bolita o similar, cerca de 15, caminando debajo de mi piel desde la base de la espalda hasta el cuello. "Dani, haceme cariño en la espalda, suavecito, tengo bichos que me caminan bajo la piel, yo sé que no son reales pero los siento". Y no podía mirarme la espalda, pero estaba segura que si me tocaba iba a sentirlos, pequeñas protuberancias que se movían, no era doloroso pero me causaba mucha impresión. Ahí, donde tienes tu tatuaje, bajo la epidermis, donde tienes tu tinta, tu tinta no se mueve, pero podría, podría hacerse una bolita de tinta y moverse por tu cuerpo ¿a dónde va? ¿se te meterá al cerebro? Al menos la tinta no está viva, no es un parásito en la dermis ¿o sí? "Gracias, en el omóplato, suavecito, gracias, Dani, se van yendo los bichitos".

Puedes tener inutilizables tus manos, puedes albergar huéspedes bajo tu piel, pero lo de la boca, lo de la boca no sabía cómo controlarlo. No sé si desperté así o la idea surgió durante el día, pero mi boca se transformó en una herida, era una abertura en mi cuerpo que lo atravesaba por completo hasta el ano. No quiero tener boca, este tajo horizontal en mi cara, el cual debo abrir porque me estoy muriendo de sed, tengo que abrir esta llaga horrible e introducirle un líquido. ¿Qué hago? me coso la boca, me la pego con la gotita, debo cerrarla. Pero si no bebo me voy a morir deshidratada, no quiero morir. Necesito pedir ayuda, pero para pedir ayuda debo abrir la boca y hablar. Hablar es horrible, miles de movimientos, abrir y cerrar esta insangrante herida, con esa lengua, molusco horrible ¿viste una lengua al microcospio? llena de protuberancias/pelitos, saliva es la sangre de la boca, y de las encias salen ¡huesos! los huesos salen hacia a fuera de mi cuerpo, se ven si abro la boca, cuánto asco... Lentamente, pensando en que la boca es algo completamente normal, logro tomar agua, logro fumar, pero comer nada. Nada hasta muchísimas horas más tarde. Al menos sobreviví tomando agua. Podía moverme, podía leer, pude distraerme.
Una alucinación es una percepción que no corresponde a ningún estímulo físico externo. Sin embargo, la persona siente esa percepción como real.
Con lo de las piernas no pude hacer nada. Creo que hubo un estímulo externo y no podía separar la ficción de la realidad de ninguna forma.

El frío era insoportable, era junio, era normal sentir frío, pero yo sentía que iba a congelarme. Y acostada en la cama, con ropa y muchas frazadas, se me congelaron las piernas. Se me congelaron a punto tal que eran como una escultura de hielo, hechas de cristal. No puedo moverme, no puedo flexionarlas ni un poco ¡porque se me van a romper! Así que no puedo mirarlas para pensar que está todo en mi cabeza, no puedo acariciarlas para sentir que no es real, no puedo distraerme ni satisfacer mis necesidades básicas, no puedo levantarme a tomar agua o ir al baño. Duermo, sólo puedo dormir. No llego a alcanzar el teléfono o quizás sí pero el riesgo de que se me quiebren las piernas es muy grande. Espero... En mi cabeza llamo a Dani. Dani llega y llama a mi psicóloga. Mi psicóloga dice que hay que llamar a un psiquiatra de urgencia a casa. El psquiatra llama a una ambulancia y al psiquiátrico para confirmar una cama disponible.

06 febrero, 2013

Intento de un capítulo

A veces escribo cosas... esta es más real.

Debió ser muy temprano en la mañana, 5:30 am quizás, sólo se escuchaba algún ronquido y respiraciones pesadas de sueño. La orquesta somnífera se ve interrumpida por unos pasos y ruidos metálicos que se acercaron a la cama más lejana del semi-círculo, cerca del baño.
- Extendé el brazo, por favor, te vamos a tomar una muestra de sangre.
Con la vista borrosa la muchacha entregó su brazo de 23 años. Se alegraba de estar tan dormida, sino hubiera sido una escena complicada, no se le daba bien los asuntos que involucraran sangre y objetos corto-punzantes.
El sueño continuó hasta que volvió a despertarse, esta vez, con sonidos de gente levantándose, ya debían ser las 8 y era hora de desayunar, los horarios de las comidas están muy marcados en los hospitales. Se puso un abrigo muy grande para ella y se acercó a la mesa dónde empezaban a servir las cosas mientras se refregaba los ojos. No tenía permitido aun bajar al comedor, tenía que pasar unos días ahí, en Cuidados primero, el lugar donde eras vigilado 24/7 y no existían cosas tales como cuchillos (es muy molesto esparcir mantequilla con una cuchara -pensó). Con su café con leche venía gratis una dosis de pastillas gratis; ansiolíticos y antidepresivos. Luego de comer con ganas, no como la otra chica que parecia de su edad que había que obligarle a comer, esperó su turno para usar el baño y ducharse. Las pastillas y el baño fueron suficientes para querer dormir otro rato, después de todo no tenía ganas de bajar y hacer nada junto a un montón de gente que no conocía y que estaba igual o peor que ella.
Pronto se daría cuenta que su actitud no era la correcta, al otro día demostró más energía y ganas de hacer cosas, así salía de Cuidados más rápido. Efectivamente, tres días después la cambiaron al tercer piso, a una habitación compartida con una señora mayor que fue su compañera en Cuidados y pasó a comer al comedor general en planta baja. Nunca pensó que un cuchillo podía ser un lujo, pero así eran las cosas en el hospital psiquiátrico: lápices, poder llamar por teléfono, salir a la calle, comer alguna golosina, todo un lujo.

23 julio, 2012

Al fondo a la derecha

[Escrito durante mi internación]

En Inflexionando, al fondo a la derecha, hablamos de ese momento que llega, inesperadamente, y tocas fondo. Más fondo que cualquier hondo fondo que hubieses imaginado. -O quizás imaginaste y luego te reiste de tal fatalismo ridículo-.

Hoy les escribo en una hoja de papel desde un psiquiátrico, hablemos con propiedad, desde una clínica psicopatológica, disfrutando de las múltiples psico-algo-cosas, muy aburrida, con mi cocktel de psicofármacos en cada comida. Si, hoy estamos al fondo -a la derecha-. Completamente inesperado pasó y por suerte que pasó, porque me da miedo pensar qué hubiera pasado si no venía y seguía como estaba, o sea, si sé que hubiera pasado, se me iban a explotar los tornillos. Hoy no tenemos nada que decir (¿y ese plural?), salvo contarles que de acá también se sale, tanto de una clínica como del fondo, así que tranquilos. 

Esto no es una cosa para no pensar, acá se piensa mucho más aun porque no hay mucho que hacer y porque las sesiones con la psicológa te mantienen todo presente. Cuando se llega a este tipo de fondo no se puede ignorar o plasmar y luego mandarse a cambiar. Iba a dar ejemplos innecesarios, dejemos ahí. No hay desahogo, no hay nada superficial, está en todas partes. Eres, ahora, el fondo, hay que levantar todo para salir.

Por otro lado sí cambiamos los sentidos pero es distinto... no funciona bien la cabeza como para hacerlo sólo a nivel cerebral nada más, tampoco los sentidos o los desentidos te sacan de esto, sin embargo son herramientas. Y son justamente herramientas las que se necesitan y se crean en un espacio como este. -También pasa con la psicoterapia, pero eso no es tocar fondo ni serlo-. Como sea, crear herramientas para dejar de ser fondo no es sencillo. Hay mil llaves para las muchas cerraduras, soluciones y problemas.

Acá yo tengo una rutina muy marcada y establecida en lo que son los descanzos y las comidas. Tomo líquido y converso para la cotideaneidad, mis medicamentos, ver a la psiquiatra unos minutos 3 veces por semana, dos veces a la psicóloga y 1 vez de psicoterapia (como venía haciendo) para el equilibrio, salud mental y avances para salir pronto de acá. Terapia Ocupacional, terapias grupales y pintar mandalas, dan mayor contensión y matar el tiempo. Dados, cartas, pool y T.V. para el ocio (matar tiempo, todo es matar tiempo)... Quiero salir y hacer cosas con mi tiempo... Trato de volver un poco a hacer Sky.Life o finalizarlo (Nota: lo finalicé). No hago gimnacia aunque se puede, no hago porque me angustia, mis mambos mentales no resueltos, uno más como tantos otros. Recibo visitas y llamados con mucha felicidad. Pienso bastante, en mí, en pasado, presente y futuro, me agoto y no es hora de poder dormir siesta. Soy débil y si no tuviera estas cosas se rompe todo. Se me va el cerebro al carajo. Re carajo.
Al fondo a la derecha, espero no tener que volver a esto, espero volver a escribir sobre soluciones y recuerdos. 

Por ahora sólo puedo asegurar: fuerza. Fuerza hay que tener, para aguantar y salir, subir ¡fuerza, qué se puede!, que no todo es tan terrible, que hay cosas hermosas. Ánimo. Todos podemos. La internación es un paso como tantos otros, depre, bipolar, adicción, trastornos, lo que sea que tengas... You can fucking do it! We can. Yes, we can.

Los quiero.