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Mostrando las entradas con la etiqueta escribir. Mostrar todas las entradas
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03 octubre, 2014

[Poema] "Consejo"

A veces escribo cosas

Escuchando el álbum Skeletal Lamping de of Monreal decidí poner esto en escrito, un poema que vengo rumiando hace algunos días. Se basa en la premisa en la que me piden que escriba un poema, creo tiene más sentido si lo leo en persona porque lo pensé mucho basado en la interpretación, en el fondo también son anotaciones de lo que conozco de poesía y qué puede ser un poema, al mismo tiempo es como un álbum musical, la idea es leerlo todo como una misma pieza pero que cada estrofa pueda ser autónoma... algunas más que otras. Dicen que es trampa dar un contexto antes de un poema pero lo hago igual porque es mi blog. Bueno, acá va el primer intento de plasmar lo que tengo en mente, no es seguro que sea la versión final:

Consejo

"Me piden que escriba un poema,
yo que de poesía no sé nada".

Eso dirán los perversos,
que a la metáfora no se atrevieran,
no queriendo usar versos,
si literatos se creyeran.

Yo decido en una estrofa meter
conjugaciones del ser humano,
no existe razón para temer
hablar sobre lo mundano:
como tomando un buen vino
y fumando habano.

Es querer rimar con "ano",
bien recibido puede ser
el toque chabacano;
Peneano.

Agregar una marca de mi generación
e intimidad entre escucha y lector.
Incluir un párrafo con conexión
donde resuene el tema anterior:

¡Que esto llegue a ustedes!
De mí para el universo,
cada terrestre y marciano,
venusiano y plutoniano,
¡Vamos, Plutón, volvió a primera!
Volvió a ser planeta,
planeta,
planetarios,
¡destruirán a todos los villanos!
... Peneanos.
Rimar, rimar con ano.

Y al final rimar no importa
con
muchos
saltos
de
línea,
             o
                               algunas
                                                                    tabulaciones,
O una frase muy larga todo junto y pegado que al final tenga una
palabra
(punto)

O uno corto,
lo demás obviando,
con una frase concreta
que los deje pensando:

Consejo: No me hagan escribir poemas.

27 julio, 2014

La cibervida

Ayer pensé en cómo era tu risa
y el recuerdo me arrojó 404.

La trato de emular,
propiedades,
¿contagiosa?, ¿viral?,
como un estruendo,
como revienta la ola del mar.

Me quedan otros resultados,
imágenes de tu cabello,
una noche igual de oscura,
tu cara de confusión
y una música que se va...
De flac pasó a midi.
¡Cuánta pérdida de calidad!

Quizás tengo bloqueados
todos esos recuerdos
y no tengo el valor
para usar proxy.

Quizás no están a mano
todos esos recuerdos
y tengo que buscarlos
en la deep web.

Aparecerán otros resultados,
imágenes de tu ausencia,
un what if igual de inexistente,
tu cara de cólera,
un grito que vuelve...
De gif pasó a webm.
¡Qué ganas de humillar!

Me trato de calmar,
sentimientos,
¿culposos?, ¿llorar?,
como un repiqueteo,
como llovizna primaveral.

Hoy pensé en cómo era tu risa
y el escribir me arrojó 500.

25 abril, 2014

Escribir.

Me dicen que escriba, lo vengo haciendo casi nada, me dicen que escriba que me va a servir.
Entonces escribo.

Algo.

La confrontación me disgusta. Me asusta.
No me gusta que me pidan dinero mientras estoy comiendo.
Tengo miedo a generar más gastos. Y no puedo trabajar en este momento para generar ingresos.
Me cuesta almorzar. Me cuesta cocinar mi almuerzo.
Me gusta estar estudiando, cursando, junto a Dani. Necesito compañía para estudiar.
No le encuentro sentido a avanzar sin tener la meta en vista.
Quiero pintar mandalas pero me da pereza.
Los mandalas me ayudaban mucho en internación. Quizás me da miedo sentirme cercana a ese momento.
Me angustio cuando me siento evaluada por quienes considero mis superiores.
Tengo un sentido de la jerarquía muy fuerte.
Soy muy autoexigente. Me cuesta estar satisfecha. Me comparo continuamente con un ideal, al parecer ese ideal es sólo eso, no existen personas así. O al menos eso me dicen.
Me da más miedo el fantasma del fracaso que el fracaso mismo.
Dejo de hacer las cosas que me gustan cuando no estoy cumpliendo con mis obligaciones, termino haciendo nada, procastinando, y ni siquiera con lo que realmente me gustaría.
Cuando tengo que hacer algo que no me han explicado cómo se hace me angustio mucho, siento que me están maltratando, como si me golpearan.
Tiendo al sufrimiento más que al esfuerzo, por costumbre, o sea, comodidad.
Me propongo muchas cosas que después no hago. Y me siento mal por eso.


No se me ocurre qué más escribir.

31 octubre, 2012

Se me sale del corazón

A veces pienso cosas...

Yo, olfateando el cielo
para encontrar
fragancia
tuya
que luego sea nuestra,
y -tal vez-
yo olfateando tu lugar
en la cama
fragancia
tuya
derramada, encaramada,
luego de despertar.

Yo, urgando en la arena,
descubiendo
texturas
la piel tuya
y -tal vez- 
nuestra,
urgando en húmedo y seco,
borde de la playa,
límites sin definir,
la piel
tuya
desesperada, encaramada,
antes de dormir.

18 septiembre, 2012

Sobre retener

Inflexionando

Si pudieras retener algo, ¿qué sería? Un momento, una persona, un recuerdo, una sensación, ¿la vida?
Sufrimos cada segundo por las pérdidas, por lo efímero que termina siendo todo lo bueno. Al final también, mirando para atrás, lamentamos hasta lo malo que nos pasó, sólo por el hecho que nos pasó, quizás, si no se iba no lo sufríamos. Hay gente que por miedo a las sombras camina bajo la más grande que encuentre. Pero no quiero hablar de eso ahora. Retener.
Y, nacimos tratando de retener -mientras todo se nos escapaba- la respiración, el pecho de nuestra madre, el pis, la comida, ¿la vida? 
Nos enseñan a retener, "enseñanza", la escuela es eso, retener algo en la cabeza, con eso bastaba para aprobar. Después se pone todo más jodido, obvio, sobretodo cuando quieres retener un rostro, un perfume de un otro en la almohada que hace suspirar. Retén tu trabajo, tus amigos -que ya pocos deben ser, la adultez no ayuda en eso-.
Pero retener duele, es incómodo, hasta insalubre: "vaya al baño, mijito, no se aguante que le hace mal".
Y tenemos que encarar el fluir de las cosas: "llora, que ya va a pasar". ¿Dónde habrá mayor alivio? ¿Retener o fluir?
Un tire y afloje, bien lo aprendió el mar con las olas, sí, la naturaleza es sabia y esas cosas. Retener mientras sea sano, dejar fluir para que lo sea ¿será esa la fórmula? Yo no sé, tengo la cabeza llena de sombras.

10 mayo, 2012

A veces pienso cosas y me creo grosa por eso, luego las escribo. Fin.

Tenía eso, el título de la entrada, antes como descripción del blog. Es que quería agregar algo, quería que Inflexionando creciera más, pero me daba algo raro dentro mutar tanto este blog, que su objetivo se vuelva difuso antes de alcanzarlo.
No recuerdo haber puesto cuentitos o poemas acá, quizás si, pero no, no me acuerdo. Entonces cuando quise hacerlo intenté de escribir en mi tumblr, fallando épicamente.

Al final en el único lugar donde me siento cómoda escribiendo públicamente es acá. Y bueno, voy a solucionar mi error anterior pasando las cositas que hay en "filysofia", mi tumblr, para acá. Por ahora esto:

“Recuerdos húmedos”
Un día, al fin, me dijo que sí y nos fuimos de viaje a la playa. Esperábamos calor y sol para usar poca ropa pero estaba muy nublado, él se enfurruñó y no quiso salir de la habitación. Yo me puse triste ¿por qué las nubes jodían justo cuando aceptó? pero la verdad a mi me gustaba este clima, entonces agarré mis cosas y salí con la ilusión de mojarme los pies en el agua fria.
No reuerdo nada más del viaje por ahora, seguro no importa, sólo hay nubes, el mar frio y el aire húmedo-salado… la sensación que ese día el ciclo del agua y yo fuimos uno sólo. Llamémosle “recuerdos húmedos” para hacerlo más interesante.


Cuando lo escribí creía que era coherente.
¿Y si rompo la capilaridad del espejismo en tu pupila? Entonces yo aumento mi frecuencia, las ondas largas y por un momento ya no existo más. Para eso convertir mi voz en cuchilla y mi boca en volcán porque si no tendré que soportar el aluvión, tormenta con su perfume a culpa. Soportar o hacer lo mejor para mí. Y nosotros.


Su-pérdida.

Un par de días después me enfermé. Supongo que apropósito, quería que las últimas horas se repitieran por siempre hasta que perdieran el sentido que les había encontrado mientras me lavaba las manos. No podía, ni quería, salir de la cama ni dejar de recibir su atención. 
Ahí afiebrada me aburría, él no podía pasar todo el día conmigo, si no estaba él ¿para qué me iba a quedar en su cama? Todo lo que era su perdía sentido si él no estaba, todas sus cosas, todas sus palabras, su olor y hasta su yo. Es decir, yo. ¿Aun me soy?
Paso corriendo, ahuyentando a los segundos, pero vuelven como palomas hambrientas. Paso corriendo con fiebre, paso corriendo para enfermarme más y llamar tu atención.
¿Para qué llamar tu atención ahora si no estás?