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21 diciembre, 2011

Cuando el amor no basta.

Podría llegarle a pasar, si es que nunca le ocurrió, que usted se enamore.

Oh, L'amour!

Entonces, como quizás también le pasó, podría ser que usted no sea correspondido. Y duela. Duela como cada paso cuando quedan 10 cuadras para llegar a casa y tienes ampollas en todo el pie. Así de mucho, sólo que las 10 cuadras se caminan y ya está... desenamorarse probablemente lleve más tiempo.
Podría ser que de la parte contraria no tenga un sentimiento hacia usted, por ejemplo cuando uno se enamora de una cosa, de un arte, de un personaje, de un recuerdo, de alguien que ya murió. Entonces se puede imaginar y mentirse hasta creer la respuesta de la otra parte o se puede vivir por ello... y quizás eso último le haga feliz, pero oigame, nunca será suficiente, la necesidad de ser mejor, de vivir por lo que ama no se va a ir más y no habrá nada a cambio real de eso que usted ama.

El amor no basta.

Volvamos.
No, no tanto. No, no tan poco. Agh. Léame.
Podría ser que usted se enamore de algo por lo cual pueda corresponderle, por qué no, una persona e imaginemos -no se haga ilusiones- que es correspondido. Y esa persona está a una distancia considerable, los encuentros son casi imposibles, el amor se diluye, la distancia licua las pasiones.

Y entonces el amor no basta.

Pero entonces usted puede con eso, porque EL AMOR TODO LO PUEDE -and stuff- entonces la distancia está bien no pasa nada. Y su objeto-persona de amor resulta que está en pareja y/o enamorada de alguien más, o lo estará ya que usted está lejos, o lo estuvo muy recientemente por lo cual una nueva relación es complicada y tortuosa, sumada a la distancia es todo peor. O no hay distancia pero uno de estos factores sentimentales del otro están presentes.
Sí, olvidemos la distancia, ahora el asunto es que hay un otro para su otro y nuestra otredad nos lleva a un extraño momento antropológico-psicoanalista el cuál se me va de las manos explicar pero a usted no le importa porque lo que se fue de sus manos fue su corazón incluyendo el corazón de su otro y este párrafo todo junto sin comas ni puntos porque usted no quiere más separaciones quiere a su otro para usted PERO EL AMOR SU AMOR NO BASTA.

Cuando tu amor no basta.
¿Y qué hacemos entonces?
¿Es acaso que tu amor vale menos?
¿Es tu error? ¿Es su error?
¿Culpamos al amor?

Resulta que deberían enseñarnos a cambiar nuestros sentidos. Así, cuando encontramos un camino sin salida o más bien un camino donde el amor no basta, salimos rápidamente, sin pensar, sin llorar, por sobretodo sin llorar, sin sentirnos mal.
Va a pasar, un día el amor no va a bastar porque es de esas cosas de las que siempre se puede tener más... nunca es suficiente.

A fin de cuentas llega una termina a roer mi ábaco que tengo por cerebro, termita que me deja surcado "el amor nunca basta". Y tan sólo esa frase arde de dolor.





25 julio, 2011

Sentir en exceso.

Para esto no tengo solución. Advierto. Estoy tratando de averiguar ahora mismo si se puede hacer algo al respecto.

En Inflexionando cambiamos nuestros sentidos. Cuando el sentir es demasiado llega el colapso, las direcciones pueden llegar a ser todas y eso desencadena en: desesperación por sobrestimulación ó un gran e inmenso vacio, provocado por la anulación de los sentidos entre ellos. Un colapso. Colapsos. Yo, ahora, colapso.

Bien, desenmarañemos esto. Aquí estoy yo, con las extremidades empezando a congelarse, imposibilitada de dormir -menos aun dormir tranquila- por sentir en exceso. Y como este es mi blog me permito volverlo un poquito dear diary y enumerar las cosas que siento:

Tristeza
Culpa
Amor
Desesperación
Ansiedad
Miedo
Preocupación
Angustia
Soledad
Incomprensión
Un poco más de tristeza
Cariño
Alegría
Sorpresa
Más culpa
Vergüenza
Responsabilización
Agrego algo más de miedo
Rabia
MUCHA RABIA
Más incomprensión, con tinte de soledad.
Cosas no siempre consideradas sentimientos, pero si sus consecuentes
Risa
Caos
Ironía
Confusión
Arrepentimiento
Falta de autoestima.

Creo que ahi está bien mi lista, no voy a detallar más para no hilar fino. Bueno, claramente colapso. Siento y pienso un montón de cosas y mi situación es la "primera", siento las cosas en todas direcciones, no me puedo enforcar en una y actuar. Quiero, quiero poder disernir cuál es el camino para seguirlo. Es horrible sentirme en el ojo de huracán. Y sentirse responsable de eso. Sentir de todas formas que es lo correcto. Tener que conformarse con todo el caos, porque es correcto lo que hago.

Suponiendo que al encontrar un camino, voy a poder seguirlo y asi estar mejor, tengo que pensar cómo encontrar el camino. No puedo confiar en mis sentimientos, ni en mi sentir. 

Me queda lo racional.

En lo racional no tengo un caso semejante en el cuál me pueda apoyar para probar algo. Lo racional está bastante afectado por lo sentimental asi que no me agrada pensar en nuevas alternativas pero lo intento. A ver, puedo hacer un orden y seguir los antiguos planes que desencadenaron todo esto pero siento -mierda, no puedo dejar de sentir- que no está todo perfecto ahi, porque genera cosas que NO quiero. Maldito plan. Elegir un camino cercano o alterar algunas variables... ufa, ya sé cuál es. El factor tiempo. El primer factor es el que tengo que quitar, Tengo que derrumbar los cimientos.
Bueno ya que, lo haré, ordenaré un poco el futuro cercano y lo haré.

La otra opción que me queda es no creerle a mi lado racional y creerle al cualquier lado de alguna otra persona. Odio eso. Soy mala para seguir consejos. Siento que no tienen toda la información y que por ello sacarán malos cálculos, siento que si reformulo sus ideas las estoy robando o algo asi... algo raro, que se mete en mi moral... Y no, ese no es el tema ahora.

Un camino, buscar cómo encontrar un camino en el caos del sentir absoluto.
Recodar: cómo crear un camino cuando no hay sentir -Y no se puede crear uno fácilmente pues los sensores están apagados o disminuidos-
Cosas que aun tengo que Inflexionar mucho para resolver... algún día.

06 julio, 2011

Desentido.

El desentido de muchos resentidos. Insensatos, incomprendidos.

Porque inflexionar siempre fue un ejercicio basado en los sentidos, he de dedicarle un espacio a los des-sentidos. Todos sabemos que están los sin-sentido, pero hay más. El oscuro y horrible estado de no-sentir.

¿Hacia dónde redirigimos los sentidos cuando son inexistentes?

Vacio.


Resurgimos, usando nuestro intelecto, o corazón -lo que usté' prefiera, mi vida, que mire si yo voy a estar obligándole a decidir eso- para comenzar a crear algo, lo que fuese, para que de ahi vaya para algún lado.
Bien, cómo corchos creamos ese algo. Mi vida, usté puede crearlo más fácil de lo que piensa, pero quiero suponer que si está leyendo esto debe ser que aun sus pensares son muy adolescentes y necesita una guía que al comienzo no entenderá pero yo se la doy igual, para que cuando pase por esto por su propia cuenta se fije lo fácil que era, lo sencillo de seguir una instrucción un consejo. Si no es así, bueno, me extraña, no espero que gente con sus razonamientos maduros lean esto. Ufa, cómo me salgo de las líneas. W-h-a-t-e-v. 
Es fácil crearlo, yo, personalmente, cuando estoy desentida me induzco algún sentir con comida. "Ella la gorda". El invierno es frio y perfecto para una chocolatada. Disfrute su chocolatada.

Me asusta la cantidad de gente que ejerce su cotidianidad sin apreciarla. La chocolatada dándole calor a tus manos, medio que quema ¿no? ah, pero cómo te gusta, si, con tonito lujurioso lo digo, y mira el vapor, lindo, si, el olorcito rico, y el vapor ahora en la nariz, humedad, lujuria de chocolate en tu mano, puedes soplar y... El primer sorbo.
TEH SORBO.
Ya sabes cómo sigue. Las palabras sobran, tienes el poder en tus manos.

Luego, como todo lo bueno, lo malo, lo mundano, ha de terminar. Quedan las sensaciones. Vaya, comparta sus sensaciones con alguien más, cara a cara o cuénteselo a todo el mundo sin que a nadie le interese -internet- lo importante es que de alguna forma analices las cosas que sentiste y de tus sentidos, los más básicos -que con algo de suerte los tienes todos pero a veces lo olvidas- nace el algo que necesitabas, porque de toda esa pequeña gran experiencia no puede no surgir nada. Anda y prueba, no te hagas el sicópata ahora.

Creo que no es posible vivir desentido, necesitamos inicios y mientras más consciencia se tenga de ello, es más probable que dejemos de necesitar aquellos inicios y la sinfonía nunca acabe, sólo se renueve a cada momento. Y guiar, si, guiar esos sentidos cuando notes que están descarriados, cambia tus sentidos, mil veces y disfruta de ello. Pero no te quedes sin sentido, no, desentido.

16 diciembre, 2010

Mi pequeña heroína.

Hoy sin razón aparente recordé uno de los episodios que más me marcaron en la vida.

   A los 10 años me fui a vivir al norte, ya a esa edad mi depresión era muy marcada y fuerte, pensaba en el suicidio como una cosa normal, que recuerde lo hacía desde los 6 años más o menos. Fué un cambio rotundo el haber cambiado de ciudad, practicamente cortó mi infancia, conocí a gente que me hizo crecer de un segundo a otro y claro, yo no estaba lista.

   Así, completamente inestable a los 11 encontré una persona la cual se convirtió en mi todo, realmente en la base que sustentaba mi existencia y que gracias a él la vida tenía sentido. Los hechos sucedidos en esa, llamemosle relación, no son relevantes para este recuerdo, pero fueron las bases de muchas cosas, sentimientos y pensamientos que aún hoy están arraigados o mutados o como recuerdos, pero están. Sin embargo perdí a mi piedra fundamental en la vida, ahí ya tenía 12, fué, probablemente, el año en el que más crecí... no digo que fue del todo beneficioso pero cambié.
Como dije, perdí a esa persona, la perdí para siempre, desapareció de la faz de la tierra. Me enteré de una forma horrible y estaba sola. Y era otoño. No tenía a nadie a quién contarle o a quién explicarle incluso después de casi 10 años me cuesta tratar de hablar de ello. Toda mi vida se volvió a nublar, nada tenía sentido y yo lo único que quería era seguirle. La idea de mi muerte era atractiva, hermosa, esperanzadora. Él nunca habría querido eso para mí pero no estaba ahí para detenerme, yo iba a seguirle.

   Caminaba de vuelta a casa, iba a estar sola y si me acobardaba cortándome o envenenándome, tenía a pocos metros un risco lleno de rocas y el mar revolviéndose furioso. Unas 5 cuadras antes de llegar a casa ví a dos niñas de unos 6 años jugando, no me fijé que hacían estaba en mi nube negra de pensamientos, las pasé de largo y en ese momento los acontecimientos son extraños.
Una de las dos niñas corrió hacia mí. Al parecer me di vuelta porque la escuché, quizás gritó o tal vez me tomó del brazo, ni idea... pero me dió una flor. Una pequeña flor de jardín, común y silvestre y me sonrió. Le tartamudeé un "gracias" y traté de sonreirle de vuelta sin mucho éxito.

   Seguí mi camino a casa mirando la flor. Algo tan simple había causado que el sol se asomara entre la nube. Recordaba muchas tardes junto a mi persona especial, con esas flores por el camino. La miré con detalle, con cariño, con preocupación. Aquella niña con la mitad de vida que yo en ese entonces me había parecido un ángel, tan sabia, tanta casualidad ¿cómo supo que con una flor iba a salvar mi vida? Porque cuando llegaba a mi destino no fui hasta mi casa, fui hasta el risco mirando la flor pensé en todo lo que había pasado y me estaba pasando en ese entonces. La flor me había vuelto la vida pero la flor estaba muerta. Ese pensamiento me confundía y con él me ví obligada a tirar la flor al mar. Para mí fué un simbolismo, matar a mi propio deseo de morir. Luego lloré, lloré demasiado, volví a mi casa y seguí ahí llorando sin saber bien porqué. Seguramente porque crecer duele.

   Si bien mis impulsos suicidas no acabaron hasta hace unos 2 años, ese momento fué especial. Le di un cierre a esa etapa de mi vida, más aun cuando en ese invierno volví a cambiar de ciudad, ahora al sur. Actualmente cuando tengo bajones o pensamientos autodestructivos recuerdo esa ocación, no recuerdo a la gente que me quiere dándome su aliento y consejos, no recuerdo el tratamiento psiquiátrico y psicológico, no recuerdo mi propia lucha contra mí misma... Si recuerdo la flor, recuerdo a la niña sonriéndome sin razón con la mano estirada, con uno de los momentos más lindos que me han dado.

   Y me pregunto si se habrá dado cuenta de lo que causó en mí, si se acordará que una tarde estuvo jugando a dar flores, me pregunto porqué algo tan simple puede llegar a ser tan simple e importante. Y me respondo que no tiene importancia, lo único que debo hacer es disfrutar y agradecer. Cambiar mis sentidos y vivir.

17 agosto, 2010

De aprender y trabajar la mente. (creo)

Y yo estaba en el baño, lavando mis manos, cuando esa idea entró sin avisar. Idea del tipo que no sé si anteriormente ya había reflexionado. Es probable, pero en ese momento fue revelación (otra vez, quizá).

Primero pensé en el espacio, la astronomía y lo que queda por entender y descubrir. 
¿Por qué no podemos avanzar con esos grandes saltos de la antigüedad? Podríamos decir que yo no sé mucho sobre ese tema y que el avance si es grande. No sé. No era eso lo que esta idea me estaba proponiendo seguir, así que la traviesa me dijo una respuesta de su antojo: Es la mentalidad de la gente, la separación de las ciencias, la mentalidad del astronomo, que, no es un astronomo, sino que tiene mente de astronomía.
Justamente como no es mi tema de conocimiento, pensé en los políticos. La mayoría no se prepara para este cargo, pero hagamos que el sujeto anónimo en cuestión haya estudiado ciencias políticas o algo semejante... Nos enseñan la ciencia, nos enseñan a pensar como la ciencia, no a ser un pensante de la ciencia.
Un político puede saber mucho de política, pero ¿le enseñaron a ser político?
A un médico le enseñan médicina ¿le enseñan a ser médico?
Espero que sí, o que hayan aprendido por su cuenta sin hacer daños a la gente. Negligencias de la vida, no por favor.

Y la idea se transformó en una sentencia: No tenemos el pensar de los antiguos grandes pensadores, no avanzaremos como yo lo quiero.

Yo quiero estudiar filosofía. Me dijeron que se nace filósofo, que se crece como tal, que es distinta (la filosofía) a las ciencias. 

Las ciencias se aprenden...

Yo no quiero aprender una ciencia, yo quiero tener la mente hecha para trabajar a favor de esa ciencia.

Es probable que no exista el camino para aprender a ser político (retomando el ejemplo), asi como dicen que no te enseñan a ser padre (dicen todos). Mas uno puede instruirse o tomar todo lo relacionado con aquella ciencia, arte, estilo de vida y aprender a tener la mente que haz de tener para desarrollarte no como la ciencia, sino como el pensador, empleador de aquella ciencia. 
Y si lo políticos supieran más... no sólo ciencia política, sino... matemáticas, artes, relaciones humanas, sociología, física... Si un político supiera más de las ramas que involucra toda la política, podría ser mejor político.

Si nadie te enseña a ser humano, a ser persona; hay que aprender un poco de todo lo involucrado sobre ser persona, para poder tener una mente de tal.

Nadie nos enseña a ser personas. ¡Oh, pequeña idea, estás yendo más allá de lo que imaginé!

Entonces me niego a tal cosa. Todos somos personas, ¿cómo no nos van a enseñar a ser tales? Lo único que somos por derecho, porque sí, no sabemos serlo. No quiero aceptar eso.
Me refugio en la familia. No hablo de padre, madre, etc. Sino de crecer rodeados de gente que quiera darte las herramientas para aprender a ser lo que podemos, porque tenemos todo el potencial. Nuestra mente es la canalizadora de nuestra ciencia intrínseca humana.

Triste es, lo sé, que no a muchos les debe interesar aprender a ser personas. A menos ser buenas personas. Me puedo equivocar (que así sea) y que muchos quieren ser buenas personas, pero nadie tiene el manual de cómo llegar al objetivo.

La religión fue (y en algunos casos lo es aun) un buen camino para aprender a ser buenas personas, pero la mezcla del poder la ha desfigurado de tal forma que es mucho mejor encontrar el propio camino.

Por último pienso en los profesores. Les enseñan su ciencia a impartir y pedagogía. Tengo la esperanza de que muchos tengan la mente de profesor, siendo una carrera más de vocación. Tengo la esperanza por la responsabilidad que cae sobre ellos; formar mentes, formar personas, crear en ellos. 
¡Que hagan de los lienzos arte, obras de arte, artistas, todo el conjunto! Personas completas para que sigan de pie siempre, no siendo la ciencia, sino alguien que pueda hacer algo con esa ciencia.