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29 enero, 2014

La Espiral terapeútica.

Anoche fui a lloriquear a mi foro buena onda. Copypasteo el resultado acá, que es mezcla de el libro con una inflexión de la variante Cambia tus sentidos

Antes de empezar a escribir me demoré una caricia a la gata, un comentar de que "no puedo", tres mates, un pucho, un twit y una ida al baño.

Vuelve el acompañamiento terapéutico y no hay forma de zafar, lo intenté, mi psicóloga ya me lo había mencionado hace unas dos sesiones pero hoy fue definitivo. Y sentí que me caía al escucharlo. Estoy muy triste y muy frustrada, lloro, siento que estoy perdiendo... algo, no sé, probablemente mi orgullo.

Me seco la cara y le doy una bola de papel a la gata para que juegue, perdió sus elásticos.

En algún momento de diciembre, antes de año nuevo, recibo la noticia (por facebook y tuve que llamar a mi casa bastante alterada) de que mi viejo tuvo un problema de salud y estaba en el hospital, tuvo un preinfarto, creo que ahí empezó esta crisis. Cada vez me empecé a sentir más desprotegida y de pronto toda la energía que había obtenido; la que había llevado al fin del acompañamiento, a reducir mis sesiones a una vez por semana y a que se redujeran las dosis de medicamentos, a apagarse, es decir, yo misma empecé a apagarme, a que cada cosa de la vida fuera cada vez más dificil. La rutina, la que había logrado con el acompañamiento, se desarmaba.
Las tareas del hogar son un peso enorme, que recién ahora trato de retomar, ahora porque antes pasé unos días en los cuales cosas como comer pesaban de la misma forma.

Otro cigarrillo, un suspiro. Si, entiendo que sea nuevamente necesario el acompañamiento, pero no puedo evitar sentir enojo. Porque me estoy esforzando y siento que voy para atrás.

Le expliqué a mi psicóloga esa sensasión y mi frustración al respecto, me dijo que tenía que dejar de ver la terapia como una línea recta en el tiempo, que la forma más cercana a la realidad es una espiral. Tomó una birome y un cuaderno y me mostró:


El punto 1 sería el inicio, de la terapia, en donde había una serie de patrones, la espiral avanza y eventualmente se llega al punto 2, donde ciertos patrones se repiten y pueden dar la sensación que se está en el mismo lugar, porque se parecen, están a la misma altura ambos puntos, pero hubo un avance, no es el mismo lugar.

Debería dibujar eso por ahí para verlo siempre en casa, siempre me alivia pensar que no estoy en el mismo lugar, pero se me olvida. También me alivia porque recuerdo el momento en que dibujó eso para mí y me dió mucha ternura y alegría.

Me explicó también que a veces es necesario tomar ciertas medidas que antes fueron aplicadas, quizás no con la misma intensidad ya que no es el mismo punto, pero que cuente las cosas que cuento en terapia, de aviso de cómo me siento, es una ayuda para "afirmarme", crear un respaldo para que no me vaya para atrás como realmente temo y el tratamiento pueda seguir. O sea, aplicando la frasecita que me gusta: es justo y necesario.

Me afligen aun otras cosas, como el asunto económico, duele mucho, muchísimo no poder bancarme el tratamiento y poder cooperar tan poco. No poder conseguir un trabajo o que cualquier manera alternativa "casera" de juntar unos pesos me resulte tan complicada. ¿Cómo lograrlo cuando cosas como poder cocinarme algo para comer al mediodía se vuelve algo jodido?

Aun así trato, sigo tratando, de hacer cosas, de hacer aunque sea cosas que me gustan, porque si quiero preparar mate y estoy deprimida no puedo y, o me apago o me angustio. Trato, sigo tratando, de no replegarme, de no guardarme estas cosas de pedir ayuda o por último de mandar un mensajito a alguien por si quiere reir un rato.

Extraño a mi familia, extraño sentirme cuidada... bah, estoy cuidada, no estoy sola, pero ¡mierda! cómo puede ser que estar tan frágil exija tanto?


Muchos bollitos de papel higiénico con moco-lágrimas. Es hora de más mate y un pucho.

26 enero, 2014

La esquizofrenia gracias a Facu

Si me pongo a leer y buscar artículos para definir la esquizofrenia voy a perder el "alma" de lo que quiero hacer con esto.
Voy a hablar de esquizofrenia. No tengo conocimientos médicos al respecto, tampoco padezco esta enfermedad. Mi único acercamiento a esto fue durante mi estadía en el Hospital de Día, ahí conocí a Facu.
La verdad extraño a Facu, no sé por qué, hablamos muy pocas veces, de hecho facu no hablaba mucho ni le gustaba participar de varias actividades, pero su presencia y observarlo me gustaba, puede sonar feo, pero nunca me burlé ni tampoco encontré maravillosa su enfermedad, sólo lo encontraba curioso. ¿Cómo es eso de "escuchar voces"? Facu aun las escuchaba, sabía que eran voces y no personas reales (no siempre fue así), el problema era no creerles y, más problemático aun, que no le molestaran. Era complicado que él te hablara de eso y lo que más pude saber fue las pocas veces que compartió algo en las terapias de grupo.

Facu iba todos los días al hospital, de lunes a viernes de 14 a 18.30, al igual que yo, nunca faltaba y siempre llegaba temprano. Viajaba solo desde Pilar a Capital, cerca de una hora y media de viaje en bus, era muy responsable en eso, escuchaba música durante el viaje. Maxi, otro chico con esquizofrenia pero cuyo tratamiento había avanzado hasta notable mejoría, también escuchaba mucha música, contaba que eso lo ayudaba a no escuchar las voces o que simplemente no aparecieran, a Facu no siempre le funcionaba eso, algunas veces las voces se enojaban porque él estaba tratando de ignorarlas.

Dentro de las actividades que teníamos el martes, antes de la merienda, teníamos Cocina, solíamos preparar cosas que luego merendábamos. Facu disfrutaba mucho de Cocina, el problema es que necesitaba instrucciones muy claras, MUY exactas, pero cada cosa que hacía lo alegraba mucho. Le molestaba no saber prender una cocina y tenerle miedo -Él también era un niño rico- porque no podía practicar las recetas en su casa. Una vez le enseñé a prepararse un café, creo que desde entonces le caí bien.
Las voces que él identificaba eran de cuatro personas distintas, se empezaron a manifestar cerca de sus 20 años, al comienzo hizo que se volviera muy agresivo o al menos una anécdota de una reacción que tuvo me hace pensarlo: Salió a su patio con un cuchillo grande para matar a "esa gente" que estaba hablando y que no lo dejaba tranquilo. Ya habían pasado unos 7 años y las voces siguían siendo bastante hijas de puta, se reían de él o le decían cosas como que la gente lo envidiaba. Se ponía muy mal cuando creía que la gente lo envidiaba, no le quedaba otra que preguntarle a esas personas si era cierto, quizás más de una vez por semana. Pero lo peor, lo que más le dolía, eran las cosas buenas que le decían las voces, porque eran cosas que no pasaban: Cada tanto él tenía la certeza que se iba a curar tal día, porque se lo habían dicho... llegaba ese día y las voces seguían. Una vez lo ví enojarse mucho, estábamos en el patio y de la nada se levantó y pateó fuertemente una silla. Nadie dijo nada.

Nuevamente, no sé cómo funciona esta enfermedad, pero nos hacía pensar (a nosotros, sus compañeros de hospital), que varias cosas de las voces no eran más que sus propios pensamientos. Un día La Colo lo encara y le pregunta qué pasaba si tenía algo ella, por qué la miraba tanto, Facu dijo que nada, pero La Colo siguió insistiendo con que él la estaba mirando, entonces la respuesta de Facu fue "las voces me dicen que estás buena". ¡Pará TITAAANNN!

Así como su rigurosidad de ir al hospital de día, estaba su religiosa salida a bailar los viernes, se juntaba con sus amigos del country privado en el que vivía y salían, disfrutaba de la música y de beber algo. También tenía un sueño, quería ser DJ profesional, mundialmente conocido, pero sabía que el tiempo pasaba y su dolor crecía por estar cada vez más lejos de su meta.

No sé qué habrá pasado con Facu, si sigue yendo al hospital, si tomó los cursos que quería, si su tratamiento va bien.


23 septiembre, 2013

Basta de banalizar la mente

Escribo sin música para no influenciarme.

¿De dónde viene la negación a los tratamientos psiquiátricos y psicológicos? ¿Por qué en esta "sociedad moderna" seguimos viendo ciertas cosas con mala cara? Ocultamos, no es raro, los problemas patológicos mentales que hemos tenido, no son temas de conversación abiertos, incluso muchas veces no sabemos que tenemos esta clase de problemas.
Nos enseñan a identificar síntomas del resfrío -uy ando con mocos y estornudando, parece que me resfrié- y sabemos cómo cuidarnos, pero quizás la cosa igual empeore y se desarrolle una amigdalitis, por ejemplo, tenemos fiebre, dolor de garganta, sequedad al respirar - voy al doctor, necesito antibióticos -. Con una descompostura estomacal regulamos nuestra dieta, con una contractura nos aplicamos calor y nos hacemos masajes. ¿Por qué no nos enseñan a identificar la angustia? Si llevamos días en la cama porque sí, si nuestra rutina se desarmó, si aparece un miedo irracional, se asoma una fobia social. crisis de pánico, ¿por qué no vamos al especialista en esto? Y pasan los meses y los años, y tal como una enfermedad mal cuidada empeoramos. Lo que pudo haber sido curado con un simple cuidado casero pasa a ser necesario que sea tratado con medicación... Y aun así hay muchos casos que necesitan medicación y no están tratados. Se vuelve crónico. Se vuelve peligroso. Nuestra vida se pone en riesgo, créanlo, la mía estuvo en riesgo.

No importa que no crean en el espíritu, en el alma, en similares a eso. Somos mente y cuerpo. Si cuidas tu cuerpo, cuida también tu mente. Ni siquiera estoy diciendo, ahora, que tengas pensamientos felices o "ejercitación para la salud mental", sólo los cuidados mínimos que haces cuando tu cuerpo también está enfermo. Aprender cómo identificar los síntomas y hacer algo al respecto, algo antes de que empeore. Si la abstracción de mente te resulta igual que pensar en el alma, o algo muy psicológico, y eso está en contra de tus creencias y opiniones, míralo como algo netamente biológico; el cerebro es una parte más de tu cuerpo, segrega sustancias que alteran operaciones físicas, por ejemplo la adrenalina, puede ser que tu cerebro falle, no como un retraso mental o que le falte un trozo, simplemente está segregando una sustancia menos y necesitas un suplemento para que tu organismo funcione bien. Quiero acercar este mensaje a todas las personas, sin importar cuán diferentes sean sus puntos de vista: religiosos, nihilistas, homeópatas, espiritualistas, adolescentes que aun no saben identificar una angustia, adultos que creen que todo está en el poder de la mente... Conozcan su cuerpo y cuidenlo, atiendan las señales a tiempo, no se dejen estar, no agraven una enfermedad. Creo que si cada quién se vuelve consciente de cuidarse somos capaces de cambiar la sociedad y que la educación y salud esté de nuestro lado, hacer un cambio generacional dónde no escondemos, banalizamos, ni tapamos cosas como la tristeza, la angustia, la ira, las crisis de pánico, sino que las vemos como parte de nuestro ser y sabremos cuándo las cosas van fuera de lo normal. Contaremos estos hechos de la misma forma que accidentes cuando éramos niños o resfrios.

Cambiar todos para que estos asuntos sean tomados en cuenta. Sí, educación y salud mental, sí, educación mental, garantizada por el estado.

Ahora es mucho pedir, creo, pero lo estoy pidiendo, es lo que creo y quiero, es el futuro que quiero para las siguientes generaciones. Tomo el teclado, uso mis palabras de escritora sin conocimientos, sólo soy un caso más, pero algo tengo que hacer al respecto, sería hipócrita de mi parte no hacerlo.

27 agosto, 2013

Para la viejita.

Te vi salir temprano en la mañana, vieja
hacía frío pero usabas tu falda larga marrón,
que bueno que dejaste el luto, vieja,
el viejo murió hace tiempo ya.

Barrías la calle, encorvada,
así está tu espalda,
de un lado gastada,
como la escoba vieja que usas.

No me gusta la religión católica,
pero me alegro que vayas a la iglesia,
a juntarte con tus amigas viejas,
a informarte de los cursos de tercera edad,
hacer cosas que te divierten,
aunque sean cosas de vieja.

Y veo tu foto, vieja y marrón como tu falda,
eras otra, estabas con la piel tersa,
recién casada, ilusiones y promesas,
¿cuántas de ellas se cumplieron?
Cuéntame, vieja, las mismas historias,
otra vez,
otra vez,
otra vez,
no me canso, como tú no te cansas de barrer,
con frío de mañana,
con la misma escoba encorvada,
con las mismas manos que cocinas,
cosas qué sólo tú sabes.

Las recetas se irán contigo,
la calle se va a llenar de hojas,
la escoba se irá a la basura.
Y te reencontrarás con el viejo.

09 agosto, 2013

Alucinaciones

Tuve cuatro. O al menos recuerdo estas cuatro mientras escribo, escribo con mis manos; en ese momento no podía tocar nada. Imagina tu mano, mírala, visualiza pequeños cortes, desde dónde comienza lo carnoso de tu mano hasta la punta de tus dedos, muchos cortes a lo largo, tu mano fileteada con cortes de dos milímetros de separación y lo suficientemente profundos y perfectamente hechos como para ver el interior de la carne. Si le pasas el pulgar de tu otra mano rápido vas a sentir como si pasaras las páginas de un libro, ambas manos hechas un librito, churrasquitos. Se siente cada corte, ¡no, no cierres los ojos! que si los cierras la imágen horrible aparece y se siente más. Me miro la mano "no es real, está en mi cabeza, no es real está en mi cabeza" y despacito, mirándome las manos trato de tocar cosas. Un terror horrible, no quiero estas manos, córtenmelas, ¡ay, no, otro corte no! Igual no puedo tomar el cuchillo, porque mi otra mano también está fileteada. Debería sacarme la piel, quedaría la carne viva, pero los cortes se irían.

También quise sacarme la piel, como si fuera una polera, cuando sentí los bichos. No sé que eran, unos pequeños escarabajitos, bichos bolita o similar, cerca de 15, caminando debajo de mi piel desde la base de la espalda hasta el cuello. "Dani, haceme cariño en la espalda, suavecito, tengo bichos que me caminan bajo la piel, yo sé que no son reales pero los siento". Y no podía mirarme la espalda, pero estaba segura que si me tocaba iba a sentirlos, pequeñas protuberancias que se movían, no era doloroso pero me causaba mucha impresión. Ahí, donde tienes tu tatuaje, bajo la epidermis, donde tienes tu tinta, tu tinta no se mueve, pero podría, podría hacerse una bolita de tinta y moverse por tu cuerpo ¿a dónde va? ¿se te meterá al cerebro? Al menos la tinta no está viva, no es un parásito en la dermis ¿o sí? "Gracias, en el omóplato, suavecito, gracias, Dani, se van yendo los bichitos".

Puedes tener inutilizables tus manos, puedes albergar huéspedes bajo tu piel, pero lo de la boca, lo de la boca no sabía cómo controlarlo. No sé si desperté así o la idea surgió durante el día, pero mi boca se transformó en una herida, era una abertura en mi cuerpo que lo atravesaba por completo hasta el ano. No quiero tener boca, este tajo horizontal en mi cara, el cual debo abrir porque me estoy muriendo de sed, tengo que abrir esta llaga horrible e introducirle un líquido. ¿Qué hago? me coso la boca, me la pego con la gotita, debo cerrarla. Pero si no bebo me voy a morir deshidratada, no quiero morir. Necesito pedir ayuda, pero para pedir ayuda debo abrir la boca y hablar. Hablar es horrible, miles de movimientos, abrir y cerrar esta insangrante herida, con esa lengua, molusco horrible ¿viste una lengua al microcospio? llena de protuberancias/pelitos, saliva es la sangre de la boca, y de las encias salen ¡huesos! los huesos salen hacia a fuera de mi cuerpo, se ven si abro la boca, cuánto asco... Lentamente, pensando en que la boca es algo completamente normal, logro tomar agua, logro fumar, pero comer nada. Nada hasta muchísimas horas más tarde. Al menos sobreviví tomando agua. Podía moverme, podía leer, pude distraerme.
Una alucinación es una percepción que no corresponde a ningún estímulo físico externo. Sin embargo, la persona siente esa percepción como real.
Con lo de las piernas no pude hacer nada. Creo que hubo un estímulo externo y no podía separar la ficción de la realidad de ninguna forma.

El frío era insoportable, era junio, era normal sentir frío, pero yo sentía que iba a congelarme. Y acostada en la cama, con ropa y muchas frazadas, se me congelaron las piernas. Se me congelaron a punto tal que eran como una escultura de hielo, hechas de cristal. No puedo moverme, no puedo flexionarlas ni un poco ¡porque se me van a romper! Así que no puedo mirarlas para pensar que está todo en mi cabeza, no puedo acariciarlas para sentir que no es real, no puedo distraerme ni satisfacer mis necesidades básicas, no puedo levantarme a tomar agua o ir al baño. Duermo, sólo puedo dormir. No llego a alcanzar el teléfono o quizás sí pero el riesgo de que se me quiebren las piernas es muy grande. Espero... En mi cabeza llamo a Dani. Dani llega y llama a mi psicóloga. Mi psicóloga dice que hay que llamar a un psiquiatra de urgencia a casa. El psquiatra llama a una ambulancia y al psiquiátrico para confirmar una cama disponible.